Dante observaba el parque de diversiones con el ceño fruncido. Hacía años que no pisaba un lugar así. Miró a Chloe, quien contemplaba el paisaje con un brillo en los ojos, pareciendo dispuesta a correr por todo el lugar como si fuera una niña.
- ¿Este es tu castigo? -preguntó Dante, ajustándose el saco y sintiéndose fuera de lugar.
- Me dijiste que podía elegir lo que yo quisiera - respondió ella sin quitar la vista de la montaña rusa- Y quiero esto.
Dante se pasó una mano por la nuca. No debió