Quiero... que seas solo mío
Chloe caminó hacia Dante. Mientras lo hacía, desamarró el nudo de la bata y la dejó caer un poco, mostrando su cuerpo desnudo sin ninguna timidez. Lo miró directo a los ojos, con una frialdad que él no esperaba.
- Eso quedó en el pasado, Dante - soltó ella- Solís y Arango se quedarán con las ganas de cogerse a tu esposa, porque yo no soy ninguna puta barata de intercambio. ¿Quedó claro?
Se detuvo a un paso de él, sosteniéndole la mirada con una sonrisa de suficiencia.
- Ahora, debo compensarte