CAPITULO 31

—No puede ser cierto… no puede ser verdad —murmuré, tomando asiento de nuevo. El cuerpo comenzó a temblarme y de pronto sentí que me ahogaría.

No podía dejar las cosas así; tenía que encontrarla, tenía que aclarar una infinidad de cosas que de golpe se acumularon en mi cabeza formulándome miles de preguntas.

—¿Sigue casada? —la voz de Zachari me devolvió en sí lenta

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