—Su padre está estable en estos momentos, pero no mentiré, se encuentra bastante delicado. Les advierto que no puede recibir ninguna impresión fuerte, no debe alegrarse, ni molestarse, ni impresiones, debe estar tranquilo. Cualquier emoción fuerte, puede costarle la vida. ¿Entendido?
—Si, doctor— respondieron ambas al unísono.
—¿Podemos entrar?— preguntó Victoria.
—Si, en unos minutos lo enviaremos a la habitación quinientos cincuenta y tres, podrán verlo pero deben recordar; nada de emocione