Valeria estaba de pie en el balcón de su apartamento. En la mano derecha sostenía una copa de vino y en la izquierda, su móvil. La noticia sobre Serafina seguía siendo tema de conversación entre mucha gente. Los comentarios sobre la noticia no dejaban de aparecer, y todo iba según el plan de Valeria.
“Esto es solo el principio. Estoy segura de que puedo destrozarte aún más, Serafina. Y, de paso, destruir a la familia Romano,” murmuró Valeria con una risita.
Se oyeron pasos detrás de Valeria. El