“¡Oye! ¡Sírveme otra copa! ¡Hoy he tenido un día de mierda!” Leonardo le tendió su vaso vacío al camarero que tenía delante.
“Hhhh... ya has bebido mucho. ¿De verdad podrás pagarlo?” Le preguntó el camarero, también un hombre de mediana edad, a Leonardo, mientras cogía el vaso vacío, lo volvía a llenar de bebida y se lo entregaba.
“¡Lo pagaré más tarde, cuando consiga el dinero de esa maldita chica!”
Leonardo cogió el vaso y se bebió su contenido de un trago hasta dejarlo vacío. Leonardo suspir