— Claro, vamos entonces — mire a Nathan — ¿Tú también vienes? Supongo que si te encuentras aquí es por algo y no solamente porque querías desayunar.
— Si, voy contigo. De hecho yo pensé que te quedarías en casa, tu ropa no es la mejor para que te presentes en el hotel de tu abuela, es demasiado sencilla.
— El día de hoy amanecí con ganas de vestirme así, ahora vamos de una buena vez que lo que importa soy yo y no mi ropa.
Los tres nos fuimos en uno de los carros que la familia Sallow poseía,