Ilán miraba a mi tía con ambas cejas arqueadas, su respiración parecía ser la de un toro embravecido, esto se calmó en el momento que acaricié su mano y por un instinto entrelacé sus dedos con los míos.
— ¿Ilán Johnson? Pero cómo es posible que digas que mi sobrina es tu esposa cuando yo conocí a tu mujer y definitivamente no era ella.
— Claro que era yo tía, solo que me cubría de maquillaje para pasar desapercibida y vaya que lo logré. Ahora quiero que te vayas de mi casa porque no pienso que