- Marco, me sorprendes, creía que eras más listo que otros, pero ya veo que a ti también te vieron la cara. He de confesarte que cuando me visitaste en Suiza creí que sería mi final, no esperaba que me dejases con vida, viví unos buenos 3 años luego de ahí, pero nunca espere que “Ese cabrón” apareciera, el muy maldito me arrojo ácido en la cara.
- ¿Qué? ¿De qué estás hablando? ¿De quién estás hablando? DIME… - Grito Marco exasperado.
- Pues de quien más debo de hablarte, ¡Pietro! ¡Pietro Pelle