Luego de que Pietro dejara sola a Valeria con su hija, la segunda tomó asiento a un lado de su madre, la abrazó y, con aquel abrazo, sintió cómo la calidez del cuerpo de su madre la invadía.
- ¡Mami! No sabes cuánto te extraño… - Dijo Paloma completamente segura.
- Paloma, hija… Estoy cerca, tú puedes hablarme y cuando necesites que venga, pues lo puedo hacer. De igual manera, puedes ir a casa como antes, sé que no debes manejar en tu estado, pero siempre un chofer te puede llevar. – Dijo Valeri