Aldo y Paloma tuvieron una deliciosa cena, la joven estaba asombrada ante los dotes culinarios de Aldo, ella no hubiera imaginado, que aquel hombre supiera cocinar tan exquisitamente, aún seguía asombrada ante el detalle que le había regalado. Él había alcanzado los mismos estándares que su padre le enseñó a buscar en un hombre, su corazón estaba que latía cada vez con más fuerza por aquel joven que estaba sentado a su lado.
Luego de cenar, se sentaron en el piso de madera a contemplar el cielo