Mientras una serie de cosas comenzaban a moverse en Parioli, en Veligandu la familia Pellegrini y Barzinni comenzaba a adaptarse, Laura, cada día, con el vientre más abultado, sufría de náuseas matutinas y antojos de cosas dulces por la noche. Emma cuidaba de toda la familia fervientemente, aun siendo una mujer mayor, se sentía con la responsabilidad de cuidar de cada uno de los integrantes de aquella curiosa familia.
Aldo era un hombre ocupado la mayor parte del tiempo, aunque destinaba algunos