Valeria y Marco salieron al estacionamiento, ella seguía perdida en la imagen que había visto minutos antes, Marco claramente se percataba de ello, pero prefería no decir nada. Llegando al auto, abrió la puerta y ayudo a su esposa a subir, por un lado, le preocupaba la mentira en la que estaba envuelto y por otro, no podía negar que le incomodaba ver cómo su esposa aún pensaba en aquel hombre que años atrás, era su gran amor.
— Vale, ¿cómo te sientes? ¿Estás cómoda? – Pregunto Marco tratando de