Una vez que Diana y los chicos desaparecieron del lugar, los demás continuaron con la cena. Massimo no desaprovechó la oportunidad y le dijo a Laura y Luciano que, después de la cena, quería hablar con ellos en privado.
- Señorita Pastrana, ¿Sería tan amable de acompañar a este pobre viejo a tomar un trago…? - Dijo Magnus levantándose de su asiento.
- ¡Oh! ¡Claro! – Dijo Almendra levantándose de su asiento, entendiendo la indirecta.
- ¿Me va a contar cómo es que una jovencita tan bella como uste