Paloma había decidido pasar los 6 días que faltaban para la boda, en casa de sus padres. Ella sentía que los necesitaba, sabía que ellos se irían pasando la boda, por lo que, ni lenta, ni perezosa, había hablado con Aldo.
Su ahora esposo entendió claramente la situación y, aunque Marco le causara cierto miedo, él iría a verla todos los días.
Dos días antes, Marco lo llamó y le pidió que ese día no fuese. Ese día quería que él y Paloma tuvieran un día de padre e hija, así que, Aldo entendió.
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