Luego de que aquella grata sorpresa, fabricada por Laura y Paloma, el hombre tomó asiento y el discurso de Paloma continuó. Massimo sentía un gran nudo en la garganta, el hombre que había estado en su vida desde joven, aquel que le guio con sabiduría y le enseñó mucho más de la vida que su propio padre, estaba nuevamente a su lado.
- Papá, mamá… - Dijo Paloma viendo a Valeria y Marco, quienes no apartaban los ojos de su hija. – Sé cuál importante es la familia, ustedes me dieron un hogar lleno d