Massimo estaba en su estudio, aun recordaba el rostro con lagrimas de Guadalupe, se sentía culpable, apenas la había vuelto a ver y ya le había hecho llorar.
- “Massimo definitivamente eres un idiota” – Se dijo así mismo.
El hombre estaba perdido en sus pensamientos cuando vio que llego un correo de Paloma, de haber podido intuir su contenido, lo habría desechado, pero aún no podía leer mentes, por lo que termino leyendo todo lo que la chica opinaba de él. Le resulto increíble que aquella dulce