Luego de un largo día en el trabajo, Diana paso a su apartamento, alimento a sus mininos y cuando menos lo espero, el timbre sonó, Diana fue abrir la puerta, era Franco Amato hijo, ella no le conocía muy bien, por lo que al momento se lo quedo viendo, pensando en que buscaban a Massimo.
— ¿Sí, diga? – preguntó Diana con duda.
— ¿Se encuentra Massimo? – preguntó Franco con un tono frío en la voz.
— Massimo no se encuentra aquí…
— Dile que si quiere que deje en paz a su hermano, me devuelva a mi h