Celeste estaba en una especie de trance, ella estaba preocupada por los niños, sin darse cuenta de que era ella la más afectada.
— Miss, por favor, revise… Revise a los niños… Los niños… — Repetía Celeste sin poder levantarse.
— Celeste, tranquila, todo va a estar bien, ya pedimos ayuda, los niños están bien.
Celeste sabía que estaba mintiendo porque podía escuchar el llanto de ambos chiquillos.
— Mis niños, por favor, vayan, bájense del escenario, ahorita, me levanto, tranquilos, bajen…