Pietro y Guadalupe llegaron al jardín, en él se encontraban los abuelos y su padre tomando café.
- ¡Hijos míos! Estuvimos esperándoles, pero vimos que no salían de la habitación, por lo que nos adelantamos en el desayuno. – Dijo la abuela apenada.
- ¡Perdón, abuela! Estaba trabajando y Guadalupe estaba descansando. – Respondió Pietro tranquilamente, abrazándola.
- Sí, abuela. ¡No hay problema! Ahorita desayunamos – Dijo Guadalupe mientras estrujaba a su abuelo.
- No desayunen tanto que vamos a c