Después de una serie de presentaciones, tomaron asiento y Massimo, guardó un lugar para Magnus D’Angelo, su padre, quien llegó pocos minutos antes de que iniciara el juicio. Era extraño, pero Magnus no había llegado solo, el hombre llegó en compañía de Vicenzo Moretti.
Massimo dudó, ¿qué interés tendría el padre del famoso juez que presidiría el juicio del año? Esa pregunta, no tendría respuesta, al menos no para él.
— ¡Orden en la sala! El honorable juez Moretti, las honorables juezas Sforza y