Salgo del baño y busco mi ropa, no esta ni en la sala, ni en el comedor, de seguro la deje en su habitación, pero él esta ahí. De acuerdo, vas a esperar a que él salga del cuarto, te vestirás y te iras de aquí.
- ¿por que tan quieta?- me susurran en el oído y pego un brinco del susto.
- ¡¿que te pasa?!- digo eufórica mientras me toco el pecho.
- ¿en que piensas? - pregunta este con una sonrisa de oreja a oreja.
- que me debo ir.
- te llevo
- no gracias, me voy yo sola caminando - lo evado-
- no fue una pregunta- ¡ disculpa! y este que.
- ¿que?, ¿que te hace pensar que me puedes llevar? y ¿que tienes el derecho de hacer todo sin mi consentimiento?- le digo haciendo notar un poco mi tono de enfado.
- que soy tu prometido y futuro esposo- se paso ahora si.
-escucha, ¡ no me voy a casar contigo!, hace unos días eras mi hermano...- me interrumpe.
- dijiste que no veías como tu hermano- refuta.
- ese no es el punto no te conozco - espeto con ira.
- por favor Annastasia, nos podemos conocer