Capítulo 9

Ambos tomaron asiento en el enorme comedor de roble con velas que iluminaban tenuemente la estancia. El comedor era oscuro y poco iluminado por lo que la abuela de Catalina parecía incluso más intimidante para David. No obstante David respiró profundo y tomó la copa de cognac que le ofrecieron. En su vida había pasado por cosas mucho peores (como lidiar con sus padres), definitivamente sobreviviría a esto.

―Sus padres viven aquí en la ciudad ¿cierto? ―Preguntó Isidora en cuanto ambos tomaron un trago de la fina bebida alcohólica.

―Así es ―Respondió David escuetamente. En realidad, no quería dar muchas explicaciones al respecto

―¿Los frecuenta muy seguido? He escuchado muchos rumores sobre la mala relación que tiene con ellos y con su hermano menor ―Continuó la abuela de Catalina mirándolo con intensidad.

―Los rumores son verdad ―Respondió David sonriendo al no dejarse intimidar por la dama ―No me llevo bien con ellos por lo que tiene muchos años que no me hablo con ellos.

―Que terrible escuchar que un hijo sacó de su vida a sus propios padres, eso es algo en contra de todas las leyes ―Respondió Isidora escandalizada.

―Créame, yo sé de comportamientos de mis padres más terribles que solo no frecuentarnos ―Respondió David con una sonrisa.

Justo en ese momento entró Catalina. Llevaba un vestido azul oscuro y aunque se había hecho un peinado sencillo trató de verse linda para aparentar que le interesaba enormemente la conversación que tendrían con su abuela esa noche. En realidad, si le interesaba porque de eso dependía su futuro en la escuela de medicina.

Cuando Micaela le dijo que su abuela la llamaba para cenar, ya que había llegado David LeBlanc Del Valle, su corazón saltó emocionado. Por un momento había pensado que él se habría arrepentido y su trato se habría terminado, pero al verlo ahí sentado en la silla del lado derecho de su abuela sonrió radiantemente.

David al mirar a la hermosa Catalina sonreír de esa manera por su llegada sintió una alegría que no había sentido antes. Inmediatamente se puso de pie y caminó hasta ella para besar el dorso de su mano.

―Que gusto volver a verla, señorita Catalina ―Dijo tomando la mano recién besada más del tiempo acostumbrado. Pero es que sentir su mano de pronto fue como sentir una enorme comodidad y familiaridad que se extendía por todo su cuerpo.

―El placer es todo mío ―Respondió Catalina reverenciando.

―Tomen asiento para que comiencen a servir la cena ―Indicó su abuela al ver que de pronto parecía que no querían soltarse.

Entonces ambos tomaron sus lugares y la sopa fue servida.

Catalina se sintió nerviosa al darse cuenta que David la miraba fijamente y David miraba con detalle las facciones de la chica para recordarla cuando regresara a su casa.

― ¿Y bien? ―Preguntó su abuela cuando comenzaron a comer ―¿Para cuándo sería la boda?

―Abuela, creo que es muy pronto para hablar de la fecha de la boda ―Respondió Catalina escandalizada para luego tomar agua en un intento de calmarse.

―Si me permite, señora Alcalá, Catalina y yo creemos más oportuno comenzar a preparar la fiesta del anuncio de compromiso ―Intervino David ― La boda queremos que sea hasta que ella se haya graduado de la escuela de medicina, pero el compromiso queremos que se anuncie lo más pronto posible.

Catalina lo miró asustada ya que ninguno de esos detalles se había hablado. Él le guiñó un ojo para tranquilizarla, al parecer él si tenía planes al respecto.

―Me parece bien que el compromiso se anuncie lo antes posible ―Asintió la abuela ―Pero no estoy de acuerdo que se espere tanto tiempo para la boda. Yo preferiría que fuese lo antes posible también.

―Uno de los motivos por los cuales queremos que se espere para la boda es que aún está reciente la muerte de los padres de Catalina, es decir, su hijo y su nuera ―Explicó David ―Preferiríamos pasar el aniversario luctuoso para hacer la boda.

Por un momento Catalina se entristeció al recordar a sus padres muertos, pero David le dio una sonrisa tranquilizadora que ella correspondió.

―En ese caso estoy de acuerdo ―Asintió Isidora después de pensarlo un momento ―Pero la fiesta de compromiso quiero que sea a más tardar en dos semanas.

― ¿Dos semanas? ―Preguntó Catalina preocupada ―Pero abuela, es muy poco tiempo.

―Estoy segura de que el señor LeBlanc pondrá a nuestra disposición cualquier tipo de ayuda que necesitemos para que, aunque es corto el tiempo todo salga bien ―Dijo Isidora sonriendo. Prefería que la fiesta de compromiso fuese lo más pronto posible para que David LeBlanc quedara públicamente comprometido y no tuviese oportunidad de arrepentirse.

―Así es ―Aceptó David sonriendo amablemente ―Lo que necesiten lo tendrán.

― ¿Su tío, el duque, está al tanto de su compromiso con mi nieta? ―Preguntó Isidora.

―Le he escrito al llegar y he mandado la carta con un empleado ―Dijo David ―Pero estoy seguro de que estará completamente de acuerdo.

―¿Y si no es así? ―Interrogó la abuela.

―Estoy seguro de que así será ―Anotó David ―Mi tio me ha insistido que me case desde hace algún tiempo y Catalina es más que solo adecuada para el título, es perfecta.

David le sonrió a Catalina y la chica se sonrojó ampliamente.

―¿Qué hará usted si su tío se opone? ―Preguntó Isidora con terquedad.

―Entonces rechazaré el título de duque pero insisto, Catalina será más que bienvenida por mi tio para ser duquesa ―Dijo David sin perder la mirada sobre ella.

No se habló más del asunto y continuaron cenando. Cuando terminaron el postre David anunció que debía irse. Todos se pusieron de pie.

―No quisiera irme sin antes entregarle lo que traje para Catalina ―Habló sonriendo misteriosamente y caminó hasta estar frente a ella, luego sacó de su bolsillo la caja de terciopelo negro y la abrió para mostrar el anillo de oro con un enorme diamante.

―Hoy mismo lo he comprado con el joyero real ―dijo, lo sacó de la caja y tomando la mano izquierda de Catalina lo puso en el dedo anular.

―No era necesario ―Dijo Catalina mirándolo sorprendida.

―Eres mi futura esposa, así que a partir de ahora tendrás solo lo mejor ―Anunció él.

Su abuela los miraba complacida, porque, aunque nunca pensó que Catalina lograra encontrar un buen pretendiente, estaba encantada con David.

Él se despidió y prometió volver al día siguiente para comenzar los preparativos de la fiesta de compromiso. Catalina miró largamente el anillo que David le había dado porque le causaba sensaciones que nunca imaginó y que al parecer también estaban generando sentimientos.

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