—Simplemente, no lo puedo creer—expresa la señora Mitchell cruzándose de brazos, camina por la habitación de esa forma, demostrando cuan indignada se encuentra respecto a la situación—¿Me están diciendo que había un tipo con sida por la casa?
—Cálmate—le solicita su esposo para tranquilizarla, él al igual que toda la familia parecían estar tranquilos con la situación—no es para tanto.
—¿No es para tanto?—cuestiona la señora Mitchell arrugando la frente—me parece que no entienden la gravedad del