—¡Se supone que la cuidarías!—brama mi padre, escucho su voz abajo mientras le grita a Moira su descuido e ineptitud para controlarme y vigilarme, pero según recuerdo este viaje era para olvidar lo que había sucedido, no para que ella me enseñara a comportarme.
—Es una adulta, no puedo ir detrás de ella todo el tiempo, ya no es una niña—reclama mi tía, escuchó sus pasos, parece como si mantuvieran una danza de poder para saber quien tiene o no la razón.
—¡Pero sigue comportándose como una!—ins