—¿Qué dijiste? —pregunta James.
—Lo que escuchaste. Mía y yo vamos a tener un bebé —informa William.
—¡No puede ser verdad! ¡Mía no haría eso! —sus ojos están llenos de una mezcla de incredulidad y furia—. Mía, ¿es cierto lo que dice William? —La desesperación en su voz es evidente.
Me quedo en silencio por un momento, mi rostro seguramente refleja culpa y tristeza.
—James, yo… Estoy embarazada —al contarle la verdad a James siento como si el suelo se desmoronara bajo mis pies.
Sin decir una