La idea de compartir la noche con James me atrae, no puedo negarlo. Sin embargo, está Franchesca, bajo nuestro mismo techo. Por lo tanto, con un suspiro de resignación, debo decirle que no.
—James, esto no es correcto. Franchesca está con nosotros, y no sería justo para ella. Sería una falta de respeto.
—Tienes razón, lo siento —contesta—. No sé en qué estaba pensando.
Después de cenar, James camina a mi lado hasta la puerta de mi dormitorio, se detiene y se gira hacia mí. Levanta su mano y, co