James
Agarro a Mía del brazo para que vuelva a caminar. Si permanezco un minuto más en la sección de lencería acabaré tirándome de los pelos, y comprando todos los sujetadores de la tienda para ella ¡Pedazo de cuerpo que tiene esta mujer! Y su abultado pecho, lo bien que lo oculta con esas camisetas holgadas, todavía no sé cómo me he contenido en el probador, me han entrado unas ganas locas de arrancarle toda la ropa y verla completamente desnuda.
Cada día que pasa, la encuentro aún más hermos