De alguna manera sabía que la tragedia formaba parte de su vida. Su padre era un mafioso y un asesino, su esposo era exactamente lo mismo, y Nicolás, su buen amigo, tampoco estaba muy lejos de ese camino.
Ciertamente, le gustaría revertir su vida y transformarla en una completamente diferente o, simplemente, no haber nacido como Arlet Neumann, porque estuvo condenada desde el mismo instante de su nacimiento.
—No lo hagas, por favor—suplicó con lágrimas corriendo por sus mejillas, mientras ve