BRONWYN
Miré fijamente la prueba de embarazo en mi mano; las dos líneas rosas se burlaban de mí en el palito de plástico blanco.
Embarazada. Estaba embarazada.
Me temblaban tanto las manos que casi se me cae al lavabo. Me había hecho tres pruebas en los últimos dos días, y todas daban el mismo resultado imposible.
Esto no debería haber pasado. Usamos protección. Fuimos cuidadosos.
Excepto aquella noche en la cabaña. Y quizás una vez en la obra. Y…
Sentí náuseas y apenas llegué al baño antes de