Bronwyn
Ese fin de semana vivimos en la incertidumbre, esperando los resultados de la prueba del lunes. Intentamos mantenernos ocupados con los preparativos de la boda y el trabajo, pero la incertidumbre lo envolvía todo.
El domingo por la noche ninguno de los dos pudo dormir. Nos quedamos en la cama mirando al techo.
—¿Y si los resultados son malos? —pregunté.
Se giró para mirarme—. No voy a rendirme sin luchar.
—Bien. Porque yo tampoco.
El lunes por la mañana transcurrió a un ritmo agónico. M