Leah abrió sus ojos completa mentes y dejo escapar un gemido, entre dormida y despierta se levantó un poco apoyándose de sus antebrazos, aquella vista era gloriosa, su novio le daba un gran despertar.
—¿Es un regalo?
—Es una hermosa vista.
Leah sonrió mientras lo veía dejar besos en sus muslos internos enviando miles de sensaciones a su centro.
—Entonces deberías continuar, no tengo ningún inconveniente.
Fabio volvió a su camino sin despejar su mirada de esos hermosos ojos verdes, con un dedo a