POV de Reyna
Sentía el pecho tan apretado que pensé que me ahogaría con el propio aire. El silencio entre nosotros se alargaba, pesado, roto solo por el sonido de mi respiración temblorosa. Nicholas estaba cerca de la cama, el rostro duro como piedra, pero sus ojos… sus ojos eran distintos ahora. Ya no había en ellos la furia ardiente de hace unos momentos, sino algo más suave, más buscador.
Aún sostenía una de las fotografías en la mano, el papel doblado donde su puño la había arrugado.
—Yo… —