Alondra se había hecho un ultrasonido y había descubierto que esperaba un varoncito. Ella hubiese sido feliz con cualquier sexo mientras que fuera saludable.
Había tenido un embarazo maravilloso. No había sufrido vómitos, náuseas ni tampoco mareos. Sus únicos antojos fueron de helado de limón y en contadas ocasiones.
Al regresar a la ciudad rentó un apartamento amueblado con opción de compra y se mudó de inmediato. Sus padres, amigas y también su abogado Luca la llamaban y visitaban frecuente