Capítulo 15.
-Quiero que vayas al lugar en donde arrojaste a nuestra querida Kara y lo limpies un poco. – Dije recargándome en el umbral de su puerta media hora después de pedirle al buen sir Robert que enviara mi carta lo más rápido posible hacia el Norte.
Aceptó rápidamente pero sospechaba que era solo porque su mujer era una loba muy feliz gracias a mí.
-Estoy dormido, maldita sea. – Murmuró mi primo desde su cama. – Si quieres un jodido reporte sobre el mercader, ya te lo he dejado en tu escritorio. Dor