Finalmente, salieron de la habitación. Livia se arregló el cabello y, al bajar, vio a todos en la mesa del comedor, excepto a Jenny, que tenía que llegar temprano a la oficina.
Un día más agotador que trabajar en la tienda esperaba a Livia después de que Damian se marchara a la oficina. Las miradas de Mrs. Alexander y de Claudia a su lado ya no eran amigables. Solo Sophia sonreía alegremente, saludando con la mano.
—Cuñada, gracias por los recuerdos. Me han encantado. A Jenny también le gustaro