El tiempo parecía haberse rebobinado, el sol brillando intensamente una vez más. En un día tan despejado como aquel, el cielo de la mañana ya lucía de un azul radiante.
Normalmente, a esa hora, el matrimonio ya habría salido de su habitación para disfrutar del desayuno juntos. Pero hoy era distinto. El sol se acercaba al mediodía y la puerta de su dormitorio seguía cerrada.
Damian salió del vestidor con una toalla en la mano, secándose el cabello. Su humor parecía inusualmente bueno: una leve s