—No estás nada mal, por lo que parece. —Damian hojeó la hoja de papel que tenía en la mano—. No dudo de tus habilidades. Incluso lograste engañar a Brown.
Tomando en cuenta la cantidad de fotos y videos que había conseguido sin que Brown lo notara, eso era un punto a su favor.
—Gracias, señor. —Kylie sonrió con orgullo sin darse cuenta. Aunque, siendo sinceros, no era algo de lo que presumir… sobre todo con la mismísima víctima de su “espionaje” fulminándola con la mirada.
—Brown, está orgullos