Sus constantes peleas casi hicieron que Livia y las dos mujeres detrás de Harris estallaran en carcajadas. Era como ver a dos niños peleando por llamar la atención de su hermano mayor.
—Cuñada, venga conmigo —repitió Harris.
—¡No la llame así! —intervino Leela, esta vez casi gritando.
—Basta, Leela —Livia por fin intervino, aunque por dentro se estaba divirtiendo. Era la primera vez que veía a Leela comportarse como una persona normal… incluso un poco infantil.
Harris sonrió con aire triunfal,