Especial Cap. 33
El llanto del bebé rompió el aire: agudo y fuerte.
¡Ah! ¡Ah!
Aquel sonido no solo fue esperado por la familia Alexander, sino también por todos los que dependían del Grupo Alexander para ganarse la vida. Durante días, los cielos se habían llenado de oraciones pidiendo un parto seguro para la señorita Livia.
El alivio inundó la sala; no solo para la madre exhausta, cuyo cuerpo brillaba de sudor y lágrimas después de darlo todo, sino también para el hombre que permanecía a su lado.
Damian se dejó