Más tarde, esa misma tarde…
La atmósfera en la oficina había cambiado. El calor de antes se había desvanecido.
Damian estaba de pie, con la mirada helada, un expediente apretado en la mano. Sin decir palabra, lanzó la carpeta directo al rostro del hombre que estaba arrodillado frente a él.
Los papeles se desparramaron mientras el hombre se estremecía y se inclinaba aún más.
El asistente Brown permanecía a un lado, brazos cruzados, frunciendo el ceño con desprecio.
—¿Crees que solo porque te di