Mundo ficciónIniciar sesiónSOFIA
La casa no solo se sentía diferente; se sentía frágil.
Se notaba en el tintineo de la plata contra la porcelana durante el almuerzo, y en cómo los guardias de mi puerta dejaban de hablar en cuanto oían mis pasos. El silencio ya no era una simple ausencia de ruido. Era un peso físico, una gruesa capa aislante diseñada para impedirme oír las grietas que se formaban en el mundo de Dante.
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