SOFIA
La conversación debería haber terminado ahí. Pero no fue así.
Después de salir de la oficina de Dante, ninguno de los dos pegó ojo. La finca permaneció sofocante mente silenciosa bajo el peso aplastante de la lluvia y la tensión latente, pero algo fundamental había cambiado entre nosotros. La verdad ya no estaba oculta tras muros. No del todo.
Dante no había dicho las palabras exactas, pero no había hecho falta. Y eso, de alguna manera, lo hacía todo mucho peor. Porque ahora no podía fing