SOFIA
La finca se sentía completamente diferente después del desastre de los muelles. Había más silencio, pero no más calma. Era ese silencio opresivo que siempre sigue a una catástrofe, ese que se instala cuando todos piensan lo mismo, pero nadie se atreve a decirlo en voz alta.
La lesión de Marco no era mortal. Ese se convirtió en el mensaje oficial, impecable, que se transmitió al resto de la estructura. La realidad extraoficial era que permaneció bajo estricta observación médica durante dos