Regina
Salgo del abandonado lugar donde me dejaron después de atar el pañuelo a mi mano. Estoy prácticamente en medio de la nada, pero eso ni siquiera me importa. Me han quitado a mi hijo, lo arrancaron de mí sin que siquiera pudiera verlo y todo porque Nikolay lo ordenó-
Las lágrimas se deslizan por mi mejilla, las piedras del camino se clavan dolorosamente en la plata de mis pies y solo intensifican más el dolor de mi bajo vientre. No sé si podré salir de este lugar, si encontraré una manera