Capítulo 73 : Dentro de unas horas mi hijo y yo seremos libres.
Regina
Miro emocionada a la pequeña bolita rosada en mis brazos, me siento en la ventana que deja entrar la agradable vista del mar rompiendo en las rocas y acaricio la despoblada cabecita de mi bebé que no resultó ser otra cosa que un dulce niño.
La preocupación viene a mí mientras miro hacia el fondo del acantilado ahí donde las rocas rompen contra el mar. Paso una mano por mi rostro diciéndome que todo estará bien y enfoco toda mi intención en las diminutas manitas que se aferran inconscien