Capítulo 32 : Fue comprado para ti y para nadie más.
Regina
Me despierto con las pisadas constantes de alguien a mi alrededor, parpadeo ante el olor fuerte del amoniaco que entra en mi nariz y la comezón en la cara interna de mi muslo me hace levantarme de un salto. Mis ojos se encuentran con los del doctor calvo que me atendió la otra vez.
Él se aparta con la misma cara de amargado que la última vez y le dice algo a Nikolay que resultó ser el dueño de las intensas pisadas, corre hasta mí. Mi corazón se siente extraño cuando me pega a su pecho.