Valeria despertó horas después con el cuerpo adolorido pero el estómago lleno. La habitación estaba en penumbras. Miró el reloj: eran casi las 9 de la noche.
Se levantó de la cama y caminó hacia el baño. Necesitaba una ducha urgente. El olor de la ropa que había usado durante días le resultaba insoportable.
Abrió la llave del agua caliente y se metió bajo el chorro sin siquiera quitarse la ropa. El agua caliente golpeó su cuerpo, llevándose consigo parte de la tensión acumulada.
Cerró los ojos