Al día siguiente Amelia despertó cuando su cuerpo se sintió completamente descansado. Ella había dormido hasta tarde, cuando abrió los ojos se dio cuenta que ya eran las diez de la mañana, pero ella ni siquiera se inmutó lo cierto es que ella no tenía nada importante quehacer a parte de disfrutar del lugar. Ella se sentía bien y su cuerpo estaba preparado para explorar la pequeña isla que ahora le pertenecía. Aunque Amelia odiaba a Ángel no pensaba rechazar el gran regalo, después de todo no er