Natalia estaba muy feliz de ser la nueva socia de construcciones A y A por lo que se fue de compras para celebrarlo. Compró trajes zapatos de más de diez mil dólares, en ese momento sentía que era una mujer poderosa, aunque ella aún no había llegado a la cima de sus objetivos.
Al día siguiente se levantó temprano e hizo algo de ejercicio antes de salir de su casa directo al trabajo.
Cuando iba entrando a las instalaciones se encontró con Jonathan Brito el abogado de la empresa y la persona que